Volver

La compañía

2014

Una compañía está preparando una versión contemporánea de Las troyanas de Eurípides en un teatro con grandes problemas para mantenerse activo. El estreno del espectáculo queda en el aire cuando una cadena de hamburgueserías pretende comprar el edificio, pero la compañía hará todo lo posible por mantener el montaje, y la permanencia del teatro, a flote. La compañía asumirá la responsabilidad de contar una última historia en ese teatro que denuncie lo que están viviendo, pero para conseguirlo tendrán que tomar decisiones difíciles y recorrer un camino en el que descubrirán cosas que no sabían de ellos mismos.

La compañía reflexiona sobre la fragilidad de la cultura frente las convenciones sobre el éxito y sobre la componente heroica de los procesos creativos.

Una historia en dos tiempos.

La compañía se crea por encargo para Sacramento Films en su gestión del Teatro Quintero de Sevilla. La productora se interesa por el formato de la serie Teatro a pelo y quiere llevarlo a su sala, por lo que el espectáculo se concibe y desarrolla como dos partes autónomas de una serie de teatro que, una vez unidas, pueden mostrarse como un montaje completo.

Esta estructura ha derivado en una nueva relación del espectador, con la historia y los personajes, dilatada en el tiempo y que genera nuevos deseos, reflexiones y posicionamientos durante el espacio de tiempo existente entre una y otra parte. Al mismo tiempo la relación de los actores con los personajes se enriquece pues su creación, a diferencia de un montaje convencional, no está sometida al destino de estos personajes y se refuerza la conciencia de presente.

El teatro como teatro.

Teniendo como referencia la serie Teatro a pelo, la puesta en escena de La compañía muestra el espacio escénico tal cual, desnudo, sin el truco que se le presupone a la ficción. Se utilizan los recursos del espacio escénico donde se desarrolla la acción, el teatro, sin escenografía añadida. El espacio escénico se presenta como un espacio de trabajo y exhibe las partes que normalmente no se muestran al público. El patio de butacas, las galerías o la cabina técnica están integrados en la acción y, por tanto, iluminado del mismo modo que lo estaría durante una sesión de trabajo de la compañía.

La pieza se represente desnuda de todo artificio para que la tensión acentúe la curiosidad del público de manera que se sientan intrusos en una escena privada, como si por una vez asistiesen al proceso creativo y no a la exhibición del producto “acabado”, si es que eso existiese en el campo de las artes escénicas.